jueves, 12 de junio de 2008

La excitacion de las palabras


De todos es sabido, cómo durante la fase de conquista, las palabras son un gran recurso de seducción, que nada tienen que envidiar al mejor de los perfumes. ¡Quién no ha asistido alguna vez como espectador al arte de aquel amigo, no muy agraciado, que embelesa con su dialéctica!. Pero el mensaje verbal no sólo tiene su función en el cortejo, sino también durante la relación sexual en sí. El efecto afrodisíaco no es exclusivo de los olores, texturas y comidas, también se extiende al lenguaje. El habla erótica es utilizada para ir describiendo o anticipando, lo que uno de los amantes le va a hacer al otro para estimularle. Aquí es dónde la imaginación, predispone de forma anticipatoria al orgasmo. Por encima del contenido, la forma en qué la voz se modula y se transforma en susurros, jadeos o gemidos, es uno de los estímulos que más pueden acrecentar la excitación, a través del sentido del oído. Además es un círculo que se retroalimenta donde la expresión de uno, es el detonante que enciende el deseo del otro. En los juegos amorosos hombres y mujeres se apasionan con palabras distintas, las cuales asocian a sus fetiches o fantasías predilectas. Sin ánimo de generalizar, y teniendo en cuenta que hay diferencias individuales, podemos decir que es más frecuente en los hombres el nombrar los genitales u otros referentes sexuales en términos directos o vulgares, que acaban verbalizando casi inconscientemente cuando van a alcanzar el clímax. Hay mujeres, que se sienten incómodas y molestas con tales vocablos, otras los integran también en su juego sexual, pero suelen preferir expresiones románticas o halagos.

Si bien es verdad que hay quien opta por entregarse al sexo sin sonido y en mutismo elegido, lo cierto es que algunos otros, por sus valores o carga educacional, inhiben la exteriorización de su placer, por miedo a sentirse ridículos, juzgados o rechazados, llegando incluso a reprimir su orgasmo en el silencio. Algo que puede facilitar la desinhibición de las personas tímidas, es empezar a permitirse emitir de forma espontánea sencillos murmullos eróticos o sonidos sensuales de complicidad. Es importante no estar pendiente de si surgen palabras "fuera de tono", porque se está en un contexto sexual, en el que tienen cabida las transgresiones con el lenguaje, cosa que en otro momento, resultarían obscenas o inadecuadas. No obstante, recordando la frase del actor J. Echanove ("He llegado a un punto, en que me excita más una palabra de amor dicha con la entonación adecuada"), no podemos olvidar que a la hora de hacer del verbo un arma de seducción, es recomendable enriquecer la palabra con gestos, miradas, y la música del susurro al oído.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Para tener buen sexo, un orgasmo placentero y ganas de más, nada mejor que el juego de los verbos, qué tal? Lamer, chupar, mover, meter, mojar y muchos más, claro, conjugados al calor de y ritmo de la excitación, la mejor y más complaciente de las parejas, el ambiente propicio y todo el tiempo requerido para tal fin. Buen aporte.